De verdad que ha sido dificil imaginar el frío y la lluvia que azota a Boston mientras hemos disfrutado de días de ensueño aquí en Annapolis. Mi creatividad se ha recargado y he podido pasar el rato con mis chicos y mi esposa en un descanso bien necesitado y diré yo mismo, merecido.
Hoy, la tecnología reemplaza a mi máquina de escribir Royal quién fuera compañera de mi imaginación durante tantos años… Aquí con una laptop me siento en el sol sin preocuparme de los papeles voladores, desgusto un café, miro a los pajaros retozando en los cielos y me pregunto cuál será mi futuro en los próximos meses. Siempre he sido muy aceptador de los que el camino me traiga y no me quejo del que trazado, pero ahora he puesto más empeño en labrar mi destino con miras a los años que me quedan antes de retiro. Hay que dejarse de jugar, de soberbia y realmente sacar relucir las armas que tengo.
Veremos en dónde aterrizaré, sé a ciencia cierta que mi estada en Boston es temporal, que realmente no hace falta aguantar frío y un clima caprichoso que se ceba en los huesos de uno. Adoro el Norte, pero de repente un ajuste hacia el sur no nos haría mal a todos…